viernes, 25 de marzo de 2016

Sesenta y dos

Rafael pensó que Raquel lo seguía desde el fondo de la cueva, sentía el peso en la cuerda, casi la arrastraba; pero no, era sólo la mochila, el cuerpo estaría allá abajo. No había mayor solución, no duraría mucho tiempo viva allá abajo, a lo mejor ya estaba muerta. La única solución que encontró fue arrastrar rocas enormes para escuchar cómo caían, a ver cuál la encontraba.