martes, 7 de julio de 2015

Cincuenta y seis

Esperaba a que llegara cualquiera, sabía quiénes podían ser y recordaba los que habían avisado que no irían. La novela descansaba sobre su regazo, no quería leer, había dejado de hacerlo un par de semanas antes, pero quería que le preguntaran sobre ellos. Les daba una opción si no querían hablar sobre el muerto. Antes de abandonar a la protagonista alcanzó a marcar algunos fragmentos que le parecían destacables o que le habían dado un verdadero golpe. Ese hit que espera uno al final, no cuando apenas han pasado dos round se una pelea de doce.