martes, 7 de julio de 2015

Cincuenta y cinco

El profesor gritaba, presionaba, duplicaba la tarea, pero sabía quiénes eran sus alumnos en verdad, sin haberse metido en procesos de inmersión. A distancia le era fácil descubrir el lugar que ocupaban en el salón. Así se describía en tercera persona Oscar. Mentía un poco, usaba algunos atajos para no explicar que no era la clase de pendeja que era Claudia. Esa maestra que veía en sus alumnos a los amigos que no tenía y en su marido al padre del que se alejó por miedo.

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