jueves, 6 de diciembre de 2012

Cincuenta y dos


Una de las cláusulas menos conocida de los contratos editoriales es: Si alguna persona le pregunta al autor ¿cómo le hiciste para publicar ahí? o ¿me puedes recomendar? la respuesta del autor debe ser siempre: A mí me buscaron, yo ni conozco nadie ahí, fue por correo electrónico y ya lo borré, no te puedo ayudar, ni recomendar. Y la cláusula siguiente es sobre la confidencialidad de la cláusula anterior.

3 comentarios:

Cyber Sansón dijo...

Es muy similar a las 3 leyes de la robótica que Asimov tanto argumento en sus novelas:

1.- Un robot no puede hacer daño a un ser humano o, por inacción, permitir que un ser humano sufra daño.
2.- Un robot debe obedecer las órdenes dadas por los seres humanos, excepto si estas órdenes entrasen en conflicto con la Primera Ley.
3.- Un robot debe proteger su propia existencia en la medida en que esta protección no entre en conflicto con la Primera o la Segunda Ley.

Yxia dijo...

Pffffffff!!!

Alfredo Carrera dijo...

No había pensado lo de Asimov, pero sí. Saludos a ambos dos :)