miércoles, 15 de febrero de 2012

Cuarenta y tres

Manejaba rápido. En un alto, frente a sus ojos, dos carros chocaron de frente. Pasaron minutos y nadie bajó de los carros. Esperaba que algo pasara, que alguien los auxiliara. Hasta que alguien golpeo su cristal se dió cuenta que todos le pitaban, que debía avanzar. Dos cuadras adelante se orilló. Se olvidó porque manejaba rápido. Se sentía muy triste y no quería llegar a casa, apagar el celular e ir para siempre.

1 comentario:

Diego López Lozano dijo...

Waw!! Qué relato. Un saludo.
http://diegoyloli1.blogspot.com/