domingo, 25 de diciembre de 2011

Cuarenta

Rodolfo desenfundó la pistola. Ernesto apretó junto a su pecho el cuchillo. Ambos estaban hartos y querían muerto a Daniel, el que se había suicidado unos días antes sin que lo supieran. Mirna y Deborah soñaban que soñaban, despiertas y con los ojos abiertos.