domingo 10 de julio de 2011

Treinta y cuatro

Marcela pensaba que tenía los senos perfectos, las mejores nalgas de la ciudad. Si se lo hubiera preguntado a Rodolfo sin pensarlo diría que sí. Pero también sabía que todo eso, además de saber que no era pendeja, le podrían dar algo mejor que Rodolfo. O algo igual que Rodolfo que sumado diera algo más. Si él era capaz de convencer a varias mujeres para estar al tiempo con él, ¿por qué ella no?