domingo, 15 de mayo de 2011

Veintisiete

Vera recordó uno de los momentos en los que pensó más seriamente matarse. Tenía que ver con Rodolfo. Las cosas iban bien, ella estaba tranquila, estable, ella creía que él también. Rodolfo no fue al funeral de los padres de Vera, aunque ella misma le había pedido y casi prohibido el ir, porque ella no pensaba ir. Sin embargo, al final terminaba por ir, por preguntarle a Rodolfo porque no estaba ahí y días después se lanzaba contra él con deseos de golpearlo, de matarlo si era posible. Él igualmente se enojaba, seguramente más que Vera, pensaba que él hubiera estado ahí sin pensarlo dos veces, pero ella era la que prohibía la entrada y finalmente le hablaba desde el mismo funeral para reclamarle.