martes 3 de mayo de 2011

veinticinco

Rodolfo estaba seguro, Vera deseaba ser una ballena, largarse a mar abierto y no saber nada más de nadie. Muchas veces, cuando se encontraban, él estaba seguro de que a Vera se le olvidaba que las personas no eran ballenas. Que olvidaba todo lo que decía su teoría, o que simplemente ella misma era el ejemplo de que su teoría era cierta.