Yo soy todas las historias no contadas por mi madre, ni por mi padre. Yo soy los cuchicheos de algunos pasillos, la maceta rota en casa de mi abuela, los mil no quiero de una mañana normal. Yo soy un dedal hecho beso a la Pan, que lleva mi propia Wendy, sin campanita. Yo soy todos los diskettes olvidados cerca de mi librero. Yo soy los cuatro libros que se han quedado mis amigos y también soy los tantos que me he robado y que quedan entre los propios. Yo soy millares de hojas en blanco que me acompañan desde la preparatoria. Yo soy cientos de correos electrónico nunca contestados.
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