Rodolfo tenía ganas de matarlo. Era un antiguo amor platónico de Marcela, sentía que en cualquier momento cambiaba de opinión y decidía hacerla caso. Marcela respondía a las llamadas de él, enfrente de Rodolfo, y Rodolfo sentía como esas risas que escuchaba de ella jamás las había escuchado. Jamás le habían sonado tan sinceras. Preguntarle sobre él a ella sería peor, en una artimaña de defensa podría bien burlarse de Rodolfo y no contestar más.
0 comentarios:
Publicar un comentario en la entrada